2026-09-17 09:42 UTC
Puede que las las nuevas herramientas generativas estén abocando a los creadores a un nuevo estadio de soledad.
Estoy probando el Logic Pro 12, el software de producción de audio de Apple que es un estándar de la industria.
Han llevado a un nuevo nivel sus "músicos virtuales". Pianos, sintetizadores, baterías, bajos que se generan automáticamente en función de una gran gama de parámetros ajustables.
Puedes crear con ellos algo original que suena orgánico y se adapta a lo que pide cada sección de la canción que estás haciendo.
En la publi lo llaman IA, pero dentro del software, no. Lo cierto es que esta función no es más una evolución de algo que ya estaba en el Garage Band (otro software de música de Apple) desde hace más de una década.
Más allá del debate sobre qué sentido tiene rebrandear con el término IA lo que venía siendo software, me interesa llamar la atención sobre la auto-suficiencia que estas nuevas herramientas ponen al servicio de los músicos.
Nos permiten arreglar por nuestra cuenta composiciones que antes hubieran requerido el esfuerzo colectivo de una banda. Gracias a ellas podemos llegar a parchear la necesidad de montar una.
Y tener una banda suena muy divertido, pero como todo lo que es trabajar en equipo por amor al arte, puede ponerse realmente horrible en cuantos los intereses de sus integrantes entren en conflicto.
Por eso mi cálculo es que ahora me compensa más hacer toda mi música solito con software asistente.
Pero luego recuerdo una cosa que dice siempre mi madre:
"En esta vida hemos venido a que nos molesten".
Traducido, significa: debemos esforzarnos en convivir con otras personas, porque los humanos somos seres de manada, y la soledad no nos hace ningún bien, por muy tentador que resulte hacerlo todo tú solo para no aguantarle las mierdas a nadie.
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